Para un atleta boliviano, llegar al podio suele ser una carrera de obstáculos que empieza mucho antes de la competencia: falta de pasajes, equipos desgastados y el eterno dilema de cómo financiar su preparación. Tras un mes en el cargo, el viceministro de Deportes, Roberto Bustamante, parece haber tomado nota de esta realidad.
Tras recorrer escenarios en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, la autoridad busca ahora sentar en una misma mesa a los dirigentes del Comité Olímpico Boliviano (COB) y a los propios deportistas para diseñar un sistema de becas que deje de ser una promesa y se convierta en un proyecto sostenible.
Durante años, la falta de coordinación entre el Estado y el COB ha dejado a los deportistas en una zona gris, gestionando apoyos por cuenta propia o dependiendo de la buena voluntad de patrocinadores privados.
Según Bustamante, la nueva gestión apunta a romper ese aislamiento, entendiendo que el respaldo económico debe ser directo y basado en las necesidades reales de quienes entrenan a diario, y no solo en trámites burocráticos desde un escritorio.
Trabajar en «un solo equipo», como propone el Viceministerio, es el primer paso para que representar a Bolivia deje de ser una carga económica y se convierta en una carrera profesional viable.
La convocatoria a reuniones oficiales en los próximos días será la prueba de fuego. El éxito de este plan no se medirá solo en la firma de convenios, sino en cuántos atletas logren concentrarse exclusivamente en sus marcas, sabiendo que el país, finalmente, cubre sus espaldas.
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