A pesar de los riesgos, un centenar de curanderos conocidos como ‘yatiris’ se niegan a abandonar sus negocios en la avenida Panorámica, que conecta La Paz con El Alto. Las lluvias causaron el deslizamiento del terreno, y algunas casetas están al borde de un precipicio.
Uno de los yatiris comentó: «Yo no estoy en riesgo, aquí atrás tengo mucho espacio, pero los demás sí». Estos curanderos son populares en la región, ya que la gente los consulta para problemas de salud, saber si están embarazadas, o incluso para recibir servicios de hechicería o limpieza del alma. Algunos también leen las hojas de coca para predecir el futuro.
Los yatiris están instalados en casetas de ladrillo con puertas de metal, organizadas en dos hileras a lo largo de la avenida. Sin embargo, el terreno es inestable, lo que representa un peligro no solo para ellos, sino también para los vecinos de la zona baja, en la jurisdicción de La Paz.
A pesar de las advertencias de las autoridades, como el secretario de Agua y Saneamiento de El Alto, Gabriel Pari, quien mencionó que el terreno es peligroso, los curanderos se han mostrado reacios a escuchar. Se ha intentado dialogar con ellos en varias ocasiones, pero los yatiris continúan negándose a abandonar el área.
Las autoridades locales ya les han entregado tres notificaciones, pero los curanderos siguen instalados. Según las autoridades, si no se toman medidas, el desplome de las casetas podría afectar no solo a los curanderos, sino también a las propiedades cercanas.
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