Bolivia vuelve a abrir sus puertas al mundo con una de sus expresiones culturales más únicas: la música barroca. Del 17 al 26 de abril, el país será escenario del XV Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana “Misiones de Chiquitos”, una experiencia que no solo se escucha, sino que se vive.
Impulsado por el Ministerio de Turismo, este encuentro convertirá a Santa Cruz, la Chiquitanía y, por primera vez en varios años, Tarija, en escenarios vivos donde la historia y la música se entrelazan. Durante diez días, iglesias misionales, plazas y espacios patrimoniales se transformarán en auditorios llenos de emoción.
Organizado por la Asociación Pro Arte y Cultura (APAC), el festival reunirá a artistas de 16 países de América, Europa y Asia, consolidando a Bolivia como uno de los principales referentes mundiales en la interpretación de música barroca americana.
Un legado que sigue sonando
Este festival no es solo un evento musical. Es el resultado de más de tres décadas de trabajo para rescatar y preservar partituras únicas encontradas en los archivos de las antiguas Misiones Jesuíticas. Estas composiciones, creadas entre los siglos XVII y XVIII por músicos europeos e indígenas, hoy vuelven a cobrar vida en los mismos lugares donde nacieron.
Actualmente, Bolivia es reconocida como un verdadero epicentro de este movimiento cultural, gracias a este valioso patrimonio que mezcla raíces indígenas y tradición europea, dando forma al llamado barroco mestizo.
Música, turismo y experiencia
En esta versión, se realizarán más de 130 conciertos en 21 sedes, incluyendo poblaciones como San José de Chiquitos, Concepción, San Javier y San Ignacio de Velasco, entre otras. Además, Tarija se suma con presentaciones en la iglesia San Francisco, ampliando nuevamente el alcance nacional del festival.
Más allá de los conciertos, la propuesta busca que visitantes y bolivianos conecten con el territorio. Por ello, se impulsa la Ruta de las Misiones de Chiquitos, un recorrido que integra cultura, gastronomía y experiencias comunitarias, destacando iniciativas como SaboreArte Chiquitos.
Una invitación abierta
El festival se presenta como una oportunidad para redescubrir Bolivia desde sus sonidos, sus paisajes cálidos y su riqueza cultural. La emoción de escuchar música barroca dentro de una iglesia misional, rodeado de historia, se convierte en una experiencia que trasciende lo turístico.

