El futuro productivo de Viacha encendió las alarmas. Comunarios aimaras denunciaron que la minería está poniendo en riesgo su tierra, su ganado y su salud. Tras horas de presión y la toma de la Alcaldía, el alcalde Napoleón Yahuasi cedió y promulgó una ley que ordena la revocatoria de todas las licencias mineras en el municipio.

La norma, firmada con sello oficial, establece el cierre y mitigación de las actividades extractivas, además de la presentación de una acción judicial para hacer cumplir la disposición. Para los comunarios, este triunfo es solo el primer paso en su lucha contra la contaminación que amenazaría la vida misma en la región.

“Nuestros animales se están muriendo, nuestros compañeros están enfermos. No podemos soportar más”, reclamó el dirigente Narziso Canaviri, al señalar que los pastizales y el agua están envenenados por desechos tóxicos.

Más empresas, más daño

Informes de la Gobernación de La Paz revelan que la minería creció de manera alarmante: en 2023 había nueve empresas, y en un año el número saltó a 23, entre legales e ilegales. Los reportes documentan desbordes de agua ácida, acumulación de arenas contaminadas y la ausencia de planes de manejo de residuos.

Dirigentes sostienen que detrás de esta expansión hay negociaciones con compañías privadas y extranjeras, incluidas firmas chinas, dedicadas al “lavado de oro”. Todo esto en un municipio cuya vocación es agropecuaria, no aurífera.

Un riesgo que trasciende Viacha

El impacto ambiental ya es visible: riachuelos turbios, promontorios de tierra acumulada y piscinas listas para contener desechos. El comunario Fredy Rojas advirtió que los metales pesados como cianuro y mercurio se filtran en el suelo y en los pastizales, causando deformaciones genéticas y muerte en el ganado.

La dirigenta Amelia Paco alertó que la crisis compromete la base alimentaria de más de 114.000 habitantes que dependen de la producción de leche, quesos y carne vacuna. Y el daño no se queda en Viacha: los riachuelos contaminados desembocan en el río Katari, que fluye hacia el lago Titicaca, el mayor lago navegable del mundo compartido por Bolivia y Perú.

Revista Estamos Vivos 

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