La embajadora de Suecia en Bolivia, Johanna Teague, confirmó que este año danzará con la fraternidad Caporales ENAF en el Carnaval de Oruro, una decisión que asume como una forma de honrar al país, fortalecer lazos entre pueblos y vivir la diplomacia desde la cultura, la fe y la comunidad.
La representante diplomática ya dio el primer paso el domingo 8 de febrero, cuando participó del último convite acompañada por su equipo. Ataviada con el traje de caporal, expresó su entusiasmo por integrarse a una celebración que —según dijo— transmite energía, identidad y encuentro. “No puedo imaginar una mejor manera de rendir homenaje a Bolivia que bailando”, afirmó.
Teague explicó que su incursión en la danza responde al cariño que desarrolló por la gente y las tradiciones del país. Para ella, los caporales simbolizan fuerza y empoderamiento, pero también fraternidad. La experiencia, añadió, le permitió comprender con mayor profundidad el valor cultural de una festividad considerada patrimonio mundial.
Los ensayos fueron constantes durante semanas. La embajadora aseguró que el grupo llega preparado para la entrada principal y remarcó que su motivación también es espiritual, pues pretende dedicar el baile a la Virgen del Socavón, en una muestra de respeto a la devoción que marca la festividad orureña.
El gesto cobra relevancia en un contexto complejo: Suecia anunció el cierre de su embajada y la reorientación de parte de su cooperación internacional. Aun así, Teague recalcó que se mantendrán los vínculos de comercio e inversión, y que la participación en el carnaval es también una señal de continuidad en la relación bilateral.
Rodeada de sus hijas, amigas y colegas, la diplomática aseguró que el baile fue un sostén anímico en las últimas semanas. Desde la fraternidad, los organizadores destacaron la presencia del cuerpo diplomático como una oportunidad para compartir tradiciones y demostrar que Oruro abre sus brazos a quienes llegan a vivir su fiesta.
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