Una protesta inusual tuvo lugar la mañana de este jueves en la Plaza Murillo, donde un efectivo de la Policía Boliviana se enmanilló a una banca para denunciar supuestos casos de corrupción en el proceso de asignación de destinos dentro de la institución.
El protagonista de la protesta fue el suboficial segundo David Santos Quispe, quien afirmó públicamente que existirían cobros irregulares de hasta 300 dólares en el Comando General, supuestamente exigidos a los efectivos que desean permanecer en sus departamentos de origen.
“Están cobrando 300 dólares para dejarte en tu destino. A camaradas potosinos y chuquisaqueños los han mandado a Pando o Tarija. Esto desintegra a las familias”, declaró el uniformado en medio de su manifestación.
Según Quispe, estas prácticas estarían siendo impulsadas por una “cúpula” dentro de la Policía, que gestionaría los destinos a cambio de pagos informales, afectando directamente la estabilidad personal y familiar de los uniformados.

El efectivo también denunció que fue puesto a disposición del Comando General por un informe que según su versión no cumple con los procedimientos establecidos en el reglamento interno de personal. Afirmó que su situación responde a una represalia por haber cuestionado dichas prácticas.
Un representante de su comunidad de origen, que acompañó la protesta, respaldó la denuncia señalando que existirían operadores internos encargados de gestionar estas asignaciones a cambio de sobornos, en perjuicio de los policías que no pueden o no quieren pagar.
Hasta el momento, no hubo una declaración oficial del Comando General de la Policía Boliviana sobre las acusaciones, aunque se espera que la institución se pronuncie en las próximas horas sobre este delicado caso.
Este hecho vuelve a poner bajo la lupa el sistema de asignación de destinos en la Policía, un tema históricamente cuestionado por presunta discrecionalidad, falta de transparencia y, ahora, posibles actos de corrupción interna.
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