La comercialización irregular de productos destinados a madres y recién nacidos encendió las alarmas en el país. El Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas advirtió que alimentos del Subsidio Prenatal y de Lactancia están siendo vendidos en mercados y plataformas digitales, desviando el objetivo de este beneficio social.

Según la entidad, se identificó que productos diseñados para garantizar la nutrición de mujeres gestantes y bebés están ingresando a circuitos de reventa. La institución fue enfática al señalar que estos insumos no fueron concebidos para su comercialización, sino para cubrir necesidades básicas de sectores vulnerables.

La situación genera preocupación no solo por la irregularidad, sino también por el impacto directo en las familias que dependen de este apoyo. Mientras algunos beneficiarios utilizan el subsidio como fuente principal de alimentación, otros lo desvían hacia actividades comerciales, distorsionando el propósito de la política pública.

Desde el Sedem se reconoció que el problema refleja desafíos más amplios, como vacíos en los mecanismos de control y dificultades en la implementación efectiva del programa. En este contexto, la institución anunció que se preparan modificaciones orientadas a fortalecer la supervisión y garantizar que los productos lleguen a sus verdaderos destinatarios.

Entre las medidas previstas se contempla un rediseño del contenido del subsidio, con el objetivo de evitar que los alimentos puedan ser fácilmente revendidos. Actualmente, el beneficio incluye productos de consumo cotidiano y alto valor nutricional, como harinas, arroz, frijoles, quinua, fideos, maní y lácteos.

El anuncio marca el inicio de una etapa de ajustes para el programa, en la que el principal desafío será recuperar su finalidad original: asegurar la alimentación y el cuidado de madres y recién nacidos, evitando que estos recursos terminen en mercados informales.

Revista Estamos Vivos 

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