El sector turístico de Bolivia se declaró en estado de emergencia y pidió al Gobierno implementar medidas de apoyo para enfrentar la crisis que atraviesa la actividad, tras las pérdidas económicas ocasionadas por los bloqueos y la reducción del flujo de turistas.

La representante de la Asociación Boliviana de Turismo (ABATUR), Pamela Troche, señaló que hoteles, operadores turísticos y otros prestadores de servicios enfrentan una de las situaciones más difíciles de los últimos años. Explicó que varios establecimientos registran una baja ocupación y un aumento en las cancelaciones de reservas, lo que pone en riesgo alrededor de 60.000 fuentes de empleo.

Desde la Mesa de Turismo Bolivia informaron que destinos como Tiahuanaco, Copacabana, Coroico, Caranavi y Rurrenabaque registraron cancelaciones de hasta el 100 % de las reservas. En tanto, la ocupación hotelera en La Paz cayó al 13 %, pese a encontrarse en temporada alta.

Además, el sector advirtió que las pérdidas podrían llegar a Bs 6.200 millones hasta finales de este año si la situación no mejora.

Entre sus principales pedidos al Gobierno se encuentran la aplicación de medidas de apoyo económico, la reprogramación de créditos, facilidades para el pago de impuestos y servicios básicos, la protección de los corredores turísticos, mayor acceso a divisas y acciones para recuperar la imagen de Bolivia como destino turístico.

Si bien reconocieron las medidas anunciadas por el Gobierno, los representantes del sector afirmaron que aún se necesitan acciones más concretas para evitar el cierre de empresas y contribuir a la reactivación del turismo en el país.

Revista Estamos Vivos

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