El exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos planteó levantar “en el corto plazo” el subsidio a las garrafas de Gas Licuado de Petróleo (GLP) como una medida clave para frenar el contrabando y evitar un mayor impacto económico para el país, en un contexto marcado por la escasez del producto y el crecimiento de la demanda interna.
La propuesta fue expuesta durante una entrevista en el programa La Tarde en Directo de ERBOL, donde Ríos sostuvo que la eliminación del subsidio debe ir acompañada de una política de focalización para proteger a los sectores más vulnerables. Según explicó, mantener el actual esquema genera distorsiones de precios que incentivan la salida ilegal del GLP hacia países vecinos.
El exministro alertó que Bolivia deberá prepararse para importar este energético. De acuerdo con proyecciones de su consultora, este año el país requerirá en promedio 80 toneladas métricas diarias de GLP importado, volumen que —advirtió— podría duplicarse en 2026, incrementando la presión sobre las finanzas públicas.
Ríos también señaló que las redes de contrabando que antes operaban con diésel y gasolina han trasladado sus actividades al GLP, atraídas por la brecha de precios. Mientras en Bolivia una garrafa se vende en Bs 22,5, en mercados como el peruano puede alcanzar hasta Bs 120, diferencia que, según dijo, convierte al subsidio en un “absurdo económico”.
Frente a este escenario, el exministro sugirió al Gobierno reforzar el control en fronteras mediante la militarización de puntos estratégicos, liberar la importación del GLP y avanzar, como eje central, en el levantamiento del subsidio para reducir los incentivos al contrabando.
La discusión se da en paralelo a otras propuestas oficiales. La semana pasada, el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, mencionó la posibilidad de incorporar dispositivos electrónicos a las garrafas para desactivar su uso fuera del país, una iniciativa que aún se encuentra en fase de análisis.
Desde inicios de año, la distribución de GLP ha enfrentado dificultades, reflejadas en filas de consumidores en busca de garrafas, un problema agravado por bloqueos de sectores sociales y episodios de desabastecimiento en varias regiones del país.
Revista Estamos Vivos

