El fútbol boliviano no duerme. Mientras el país aún procesa las festividades de inicio de año, la Selección Nacional ya tiene las maletas listas para instalarse este lunes 12 en Santa Cruz. No es una concentración más; es el inicio del «operativo retorno» a un Mundial de fútbol.
Bajo el mando de Óscar Villegas, la Verde inicia una carrera contra el reloj para llegar a punto al repechaje de marzo, transformando el caluroso enero en un mes de sudor y estrategia pura.
El termómetro futbolístico subirá primero en el sur. El 18 de enero, el estadio IV Centenario de Tarija recibirá el amistoso frente a Panamá, marcando un descentralismo necesario para conectar al equipo con su gente. La travesía continuará en una Santa Cruz que estrenará las mejoras del estadio Tahuichi Aguilera. Allí, frente a México (25 de enero) y República Dominicana (31 de enero), el equipo no solo probará tácticas, sino que medirá el pulso de una hinchada que sueña con ver a su selección en la cita máxima de 2026.
Tras un febrero de respiro para que los jugadores vuelvan a sus clubes, marzo se perfila como el mes de la verdad. A partir del día 2 de ese mes, el equipo se encerrará en una concentración absoluta antes de saltar a Monterrey, México. Allí, el 26 de marzo, Surinam será el primer obstáculo de una final anticipada que podría culminar frente a Irak por el ansiado boleto mundialista.
RC/REV

