La selección boliviana logró una sufrida pero valiosa victoria frente a Surinam, en un duelo cargado de tensión que mantuvo en vilo el sueño de clasificación al Mundial. Con una remontada trabajada y un cierre defensivo firme, Bolivia sigue en carrera hacia la cita global.

El encuentro se disputó en un contexto donde Bolivia partía como favorita, pero encontró a un rival competitivo que complicó más de lo previsto. Durante el primer tiempo, ambos equipos generaron ocasiones de gol, siendo la más clara para Surinam, en una acción que exigió una intervención poco convencional del arquero Billy Viscarra, quien evitó la caída de su arco con el rostro.

En la segunda mitad, Surinam logró abrir el marcador, desordenando momentáneamente a la Verde y sembrando incertidumbre en el desarrollo del partido. Ante este escenario, el cuerpo técnico movió el banco, decisión que resultó determinante para cambiar el rumbo del compromiso.

El empate llegó a través de Moisés Paniagua, quien definió con precisión tras ingresar como relevo. Minutos después, otra variante, Juan Godoy, provocó un penal que fue transformado en gol por Miguelito Terceros, quien ejecutó con solvencia para concretar la remontada.

En el tramo final, Surinam intensificó su ofensiva en busca de la igualdad, especialmente durante los diez minutos de adición decretados por el árbitro. Sin embargo, Bolivia sostuvo el resultado con orden, esfuerzo colectivo y resistencia defensiva, en un cierre marcado por el desgaste físico y la fricción.

Con este resultado, la selección nacional avanza a la instancia decisiva del repechaje, manteniendo intactas sus aspiraciones de clasificación.

Lo que viene

Bolivia se enfrentará a Irak el próximo martes en la final del repechaje, en un partido determinante que definirá su regreso a una Copa del Mundo. El combinado nacional buscará consolidar lo mostrado en este encuentro, apelando a la eficacia ofensiva y la solidez defensiva para dar el paso definitivo hacia el objetivo mundialista.

Revista Estamos Vivos 

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