Si hay un deporte que hoy permite a Bolivia soñar con subir al podio, ese es el ráquetbol. La disciplina se ha convertido en una de las grandes cartas del país y volverá a los Juegos Suramericanos en Santa Fe, después de quedar fuera de la edición de 2022.
El presidente del Comité Olímpico Boliviano (COB), Marco Arze, señaló que el ráquetbol es la principal esperanza de medallas para Bolivia, aunque también existen posibilidades en atletismo, pelota frontón, tenis, taekwondo, karate y gimnasia.
Uno de los grandes nombres de esta generación es Conrrado Moscoso, campeón mundial en 2022 y ganador de tres oros en los Juegos Suramericanos de Cochabamba 2018. Su trayectoria lo convirtió en uno de los principales referentes bolivianos de este deporte.
El ráquetbol también ha sido protagonista de algunos de los mayores éxitos internacionales de Bolivia en los últimos años, con medallas de oro en los Juegos Panamericanos y otras competencias internacionales.
Para Santa Fe, Bolivia llevará una delegación de unos 250 deportistas en 31 disciplinas. Pero entre todas ellas, el ráquetbol vuelve a ser el deporte que despierta mayores expectativas.
Más que una especialidad con posibilidades de medalla, el ráquetbol se perfila como una de las grandes promesas del deporte boliviano y una disciplina capaz de poner nuevamente al país entre los protagonistas de una competencia internacional.

