Durante su visita oficial a La Paz para asistir a la investidura del presidente Rodrigo Paz, el mandatario chileno Gabriel Boric protagonizó una escena poco común en la diplomacia regional: decidió dejar de lado el protocolo y recorrer a pie la emblemática Calle de las Brujas, en pleno centro paceño.

Alojado en un hostal con historia vinculada a la artista chilena Violeta Parra, Boric aprovechó la noche para explorar las calles paceñas sin el habitual resguardo presidencial. Saludó a comerciantes, conversó con turistas y se integró con naturalidad al ambiente urbano, despertando sorpresa y simpatía entre quienes lo reconocieron.

El presidente también se detuvo a degustar un fricasé paceño, plato típico de la gastronomía local, y más tarde visitó una librería, donde adquirió libros de literatura, filosofía y política. Su espontaneidad rápidamente se volvió tendencia en redes sociales, donde numerosos usuarios destacaron su cercanía y sencillez, contrastando con las rígidas formalidades que suelen acompañar las visitas de Estado.

El gesto del mandatario chileno no solo generó comentarios positivos en Bolivia, sino que también proyectó una imagen distinta de la política regional: más humana, accesible y abierta al intercambio cultural. Una caminata inesperada que convirtió una visita diplomática en una noche memorable para La Paz.

Revista Estamos Vivos 

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