Aunque muchos creen que el sarampión ya fue erradicado, la realidad es otra: volvió y con fuerza. En Bolivia ya se confirmaron más de 70 casos. ¿El problema? Circulan ideas equivocadas que pueden poner en riesgo la salud.
Por eso, el Ministerio de Salud aclara qué es mito y qué es verdad sobre esta enfermedad que puede causar complicaciones graves si no se previene a tiempo.
Mito: El sarampión ya no existe o es una enfermedad leve
Verdad: El sarampión sigue circulando. No se eliminó porque no todos los niños fueron vacunados. Es altamente contagioso y puede causar encefalitis, neumonía, sordera, ceguera e incluso la muerte.
Mito: La vacuna no funciona
Verdad: La vacuna SRP (contra sarampión, rubéola y paperas) es segura y efectiva. Se ha utilizado durante más de 50 años. Bolivia estuvo libre de sarampión durante años gracias a las altas tasas de vacunación.
Mito: Es mejor enfermarse para generar defensas
Verdad: Si bien contagiarse deja inmunidad, también puede provocar consecuencias graves. La vacuna protege sin los riesgos de la enfermedad.

Mito: Solo los niños pueden tener sarampión
Verdad: Los adultos también pueden enfermar, especialmente si nunca se vacunaron. En los brotes recientes, muchos casos se presentaron en personas mayores.
Mito: El enfermo no debe bañarse
Verdad: Una persona con sarampión sí puede bañarse, siempre que sea en un ambiente cálido y sin exposición a corrientes de aire. La higiene es parte del cuidado.
Mito: Pintarse de negro alrededor de los ojos evita complicaciones
Verdad: Esta práctica, antes común, no evita la enfermedad ni sus efectos. El sarampión se transmite por vía aérea, no a través de la piel.
Mito: Las escamas de la piel contagian
Verdad: El sarampión se contagia por gotas respiratorias que se liberan al hablar, toser o estornudar, o por contacto con superficies contaminadas. No se transmite a través de las costras en la piel.
Recomendaciones generales: evitar rascarse, no aplicar cremas o remedios caseros en la piel, mantener una buena alimentación y evitar bebidas extremadamente frías o calientes.
La vacunación es la principal herramienta para prevenir el sarampión y evitar sus complicaciones más graves, como la neumonía, encefalitis o incluso la muerte.
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