Después de dos décadas cerrada, la emblemática casa de la escultora boliviana Marina Núñez del Prado vuelve a abrir sus puertas, convertida en un moderno Centro Cultural Museo.

Este lugar no solo fue su hogar en La Paz, sino también el taller desde donde moldeó piedra y metal, siempre con la vista al Illimani. Allí guardaba tesoros artísticos propios y piezas que fue reuniendo en sus viajes, muchas de ellas parte de la herencia familiar.

El cierre ocurrió a inicios del siglo XXI, cuando sus anteriores administradores no pudieron mantener el museo en funcionamiento. Durante 20 años, hubo intentos fallidos por rescatarlo, hasta que en 2019 la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB) adquirió el inmueble y emprendió su restauración.

El proyecto incluyó la refacción de la casa original y la construcción de un nuevo edificio con salas modernas para exhibir y conservar su valioso patrimonio. En paralelo, se catalogaron más de 3.622 bienes culturales, de los cuales 512 formarán parte de la exposición permanente, entre obras de la artista, piezas de su colección personal y objetos de su familia.

La reapertura llega como un regalo cultural para el Bicentenario de Bolivia, devolviendo a la ciudad un espacio que celebra la vida y el legado de una de sus creadoras más universales.

Revista Estamos Vivos 

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