En un operativo de inteligencia realizado por el Comando Estratégico Operacional de Lucha Contra el Contrabando (CEO-LCC), se interceptó un camión frigorífico que transportaba 7.500 kilos de carne de res presuntamente destinados al contrabando. La carga, que partió de Santa Cruz con dirección a Tarija, fue detectada tras dos meses de monitoreo de vehículos con permisos sospechosos del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag).

Según Luis Velásquez, viceministro de Lucha Contra el Contrabando, la guía de movimiento del camión presentó irregularidades graves. El código QR no era válido y no especificaba el destino final del cargamento. Aunque el camión supuestamente debía entregar la carne en el Mercado Campesino de Tarija, al llegar a la ciudad, cambió de rumbo y se dirigió a un garaje. Además, el supuesto propietario de la carga desapareció sin dejar rastro.

Por su parte, Jorge Silva, viceministro de Defensa de los Derechos del Usuario y del Consumidor, señaló que este tipo de maniobras es común entre los contrabandistas, quienes utilizan destinos legales como fachada para desviar productos hacia mercados ilegales en zonas como Bermejo, Tupiza o Villazón. Las guías falsas y la desaparición de los responsables son patrones habituales en estos casos.

La carne incautada será entregada a la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) o distribuida a instituciones sociales y albergues de Tarija. Las investigaciones continúan para dar con los responsables de esta red de contrabando, que utiliza rutas comerciales legales para ocultar el tráfico ilegal de productos.

Este caso resalta el impacto del contrabando en el precio de la carne de res, ya que la escasez en los centros de abasto genera un encarecimiento del producto. Las autoridades están intensificando los controles en las rutas críticas, como la de Santa Cruz a Tarija, para frenar estos desvíos y proteger los productos esenciales.

Revista Estamos Vivos

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