La Agencia Boliviana de Energía Nuclear (ABEN) y Epsas acaban de instalar un equipo llamado totalizador de lluvia en el Observatorio de Chacaltaya, a más de 5.000 metros de altura, con un propósito muy claro: entender mejor cómo circula y se comporta el agua en el altiplano, en especial en la cuenca Katari, que abastece de agua a varios municipios del área metropolitana de La Paz.
Este dispositivo
Mide cuánta agua cae (lluvia o nieve).

Recolecta muestras para analizarlas con tecnología nuclear, detectando isótopos (como huellas químicas) que permiten rastrear de dónde viene y cómo se mueve el agua.
Según la investigadora Gabriela Flores, este trabajo ayudará a:
Diseñar mejores modelos para cuidar y administrar el agua.
Tener una herramienta científica clave en tiempos de crisis climática, donde el agua se vuelve cada vez más escasa o irregular.
El totalizador fue una donación del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), y la UMSA se encargará de su funcionamiento técnico desde su Laboratorio de Física Atmosférica.
En resumen: se está usando tecnología nuclear en las montañas para entender cómo funciona el agua en la región y así garantizar su futuro.
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