Bolivia enfrenta una nueva ola de incendios forestales que afecta a diferentes regiones del país y mantiene en alerta a autoridades, brigadistas y poblaciones locales. Los focos registrados en Santa Cruz, Tarija y Cochabamba ponen en riesgo áreas protegidas, comunidades, fuentes de agua y ecosistemas de gran importancia.

Las fuertes ráfagas de viento han favorecido la propagación del fuego, mientras que la falta de equipamiento y la dificultad para acceder a algunas zonas complican las tareas de control. A esto se suman incendios que, en algunos casos, son presuntamente provocados.

Uno de los principales focos se encuentra en el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) Otuquis, en Santa Cruz. El incendio se habría originado en la región brasileña de Forte Coimbra y cruzó la frontera hacia el Pantanal boliviano, impulsado por los fuertes vientos.

Ante esta situación, la Alcaldía de Puerto Suárez, el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), la Armada Boliviana y la Gobernación de Santa Cruz coordinaron acciones para evitar que el fuego continúe avanzando dentro del área protegida.

Decenas de efectivos continúan trabajando con maquinaria, vehículos especializados y monitoreo permanente. La Armada Boliviana informó que logró contener las llamas en uno de los sectores más críticos, evitando que el fuego cruzara una vía estratégica cercana a Puerto Busch.

En Tarija continúan las tareas de enfriamiento

En el departamento de Tarija, la emergencia se mantiene activa en el municipio de San Lorenzo y en comunidades cercanas a la Serranía de Sama.

Los incendios registrados en Erquiz Ceibal, Tucumillas y Quirusillas generaron preocupación entre las familias de la zona e incluso obligaron a evacuar algunos hogares ante el riesgo de que las llamas alcanzaran las viviendas.

Las autoridades informaron que el trabajo conjunto entre bomberos voluntarios, Defensa Civil, las Fuerzas Armadas, la Policía Boliviana y los gobiernos municipales permitió controlar aproximadamente el 90% del incendio en Erquiz y Tucumillas.

Sin embargo, las labores continúan debido a la presencia de focos activos en zonas de difícil acceso. Los equipos de emergencia realizan tareas de enfriamiento para evitar que el fuego vuelva a reactivarse.

La gobernadora de Tarija, María René Soruco, destacó el trabajo de los equipos de emergencia y pidió a la población evitar los chaqueos y otras actividades que puedan provocar nuevos incendios durante la temporada seca.

El fuego también afecta al Parque Nacional Tunari

En Cochabamba, otro incendio afecta al Parque Nacional Tunari, específicamente en la zona de Liriuni, en el municipio de Quillacollo.

De acuerdo con reportes de la plataforma ciudadana Tunari Sin Fuego, el incendio sería presuntamente provocado y se suma a otros siniestros registrados recientemente en las zonas de Andrada y Palca.

Bomberos voluntarios acudieron al lugar para intentar controlar las llamas, aunque reportaron dificultades logísticas debido al mal estado de algunos vehículos de emergencia.

La situación también puso en evidencia las limitaciones de respuesta en Quillacollo, donde las autoridades confirmaron que actualmente no cuentan con carros bomberos operativos para enfrentar incendios forestales de gran magnitud.

El humo generado por el incendio afecta a los municipios de Quillacollo y Tiquipaya y puede ser observado desde distintos sectores de la ciudad de Cochabamba.

Los incendios registrados en los últimos días muestran que el problema no solo afecta a los bosques. También representa una amenaza para la biodiversidad, la fauna silvestre, las fuentes de agua, las comunidades rurales y la calidad del aire.

Ante este escenario, fortalecer la prevención, mejorar el equipamiento de los equipos de emergencia, reforzar la coordinación entre instituciones y promover la educación ambiental serán acciones importantes para enfrentar la temporada de incendios forestales, que ya afecta a diferentes regiones de Bolivia.

Con información de Cecasem.

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