La Federación de Maestros Urbanos de La Paz endureció este lunes sus medidas de presión en respaldo a la Central Obrera Boliviana (COB), con la instalación de un tercer piquete de huelga de hambre en la Casa Social del Maestro, en rechazo al Decreto Supremo 5503, cuya abrogación exigen de manera inmediata.
La medida se produce tras ocho días consecutivos de movilizaciones y responde a las resoluciones asumidas en el último ampliado nacional de la COB, según informó el dirigente del magisterio paceño Felipe Loza Quispe. El sector sostiene que la norma no solo está vinculada a la subvención de hidrocarburos, sino que incorpora disposiciones que afectan directamente los ingresos y las condiciones económicas de los trabajadores.
Uno de los principales cuestionamientos se centra en el artículo 109 del decreto, el cual —según el magisterio— plantea la congelación de los incrementos salariales para la gestión 2026 en el sector público. Loza advirtió que esta medida contrasta con el incremento sostenido del costo de vida y afectaría a maestros, personal de salud, policías y militares.
El dirigente también criticó los incentivos otorgados a empresas extranjeras para la exploración de recursos naturales, señalando una presunta asimetría tributaria frente a la carga impositiva que enfrentan los ciudadanos y trabajadores nacionales.
En relación con los llamados al diálogo realizados por el Gobierno, Loza expresó desconfianza y afirmó que estos acercamientos suelen buscar la desmovilización de los sectores en protesta. Si bien la COB participó en reuniones con el Ejecutivo, aseguró que no existe apertura oficial para modificar o derogar el decreto.
Con este nuevo piquete, que se suma a los instalados en la Federación de Mineros y en la sede de la COB, el magisterio urbano paceño convocó a la unidad de los distintos sectores laborales, advirtiendo que las medidas podrían radicalizarse si no hay una respuesta favorable del Gobierno.
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