El Gobierno reconoció este miércoles el desgaste en la imagen del presidente Rodrigo Paz, cuya aprobación cayó de 65% en noviembre de 2025 a 32% en julio de este año, según el más reciente Monitor de Opinión Pública de Ipsos Ciesmori.

El ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, atribuyó ese descenso a las medidas económicas adoptadas para estabilizar el país y sostuvo que el Ejecutivo asumió el costo político de impulsar reformas que, aunque impopulares, considera necesarias.

«Yo creo que es evidente un desgaste frente a las decisiones que hemos ido tomando», afirmó Aramayo al ser consultado sobre los resultados de la encuesta.

El ministro señaló que la administración de Paz optó por enfrentar la crisis con decisiones difíciles y descartó recurrir a discursos triunfalistas para mejorar su imagen.

«Hablarle a la gente con la verdad, no estarle engañando, no estarle diciendo que Bolivia es la Suiza de Latinoamérica, que la economía está blindada, naturalmente nos ha generado un costo», sostuvo en una entrevista con Brújula Digital.

La autoridad defendió la gestión económica y aseguró que, en menos de un año de gobierno, se logró reducir el riesgo país de más de 2.200 puntos básicos a cerca de 425, disminuir la inflación interanual de más del 22% al 4,96%, avanzar en la devolución de depósitos en dólares y concretar la unificación del tipo de cambio sin que el país ingresara en un proceso hiperinflacionario.

«Todo el mundo decía que cuando se genere la unificación del tipo cambiario íbamos a entrar en un proceso de hiperinflación como el de los años 80. Eso no ha ocurrido», afirmó Aramayo, quien añadió que esas medidas representan una apuesta de mediano y largo plazo para transformar la economía boliviana.

El ministro también reconoció que la prolongada conflictividad social y los problemas registrados en el abastecimiento de combustibles incidieron en el deterioro de la percepción ciudadana sobre el Gobierno. Según explicó, la estrategia del Ejecutivo priorizó evitar la confrontación durante los 53 días de bloqueos registrados este año.

«Hemos hecho de la paciencia un mecanismo para lograr un espacio de comprensión. Mucha gente demandaba que vayamos al escenario de la violencia o incluso de la ruptura democrática. Eso también ha generado un desgaste», afirmó.

Asimismo, señaló que la gestión de la crisis de los combustibles «ha lastimado la imagen del Gobierno» y contribuyó al nivel de descrédito reflejado en las encuestas.

Pese a la caída en la aprobación presidencial, Aramayo sostuvo que el respaldo ciudadano puede recuperarse a medida que se consoliden los resultados económicos y anticipó que el presidente Paz anunciará nuevas medidas orientadas a estabilizar y dinamizar la economía, aun cuando estas puedan tener un impacto adicional en la popularidad del Ejecutivo.

«Se nos ha elegido para gobernar, no para ganar un concurso de popularidad. Alguien tiene que tomar estas decisiones difíciles y hablarle con honestidad al país. Si eso significa caer en varios puntos porcentuales, esperamos que la gente lo vea en proporción y logremos un repunte cuando los resultados de la recuperación se vayan alcanzando», concluyó el ministro.

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