La falta de combustible en Bolivia está provocando un serio “cuello de botella” en la cadena logística nacional. De acuerdo con la Confederación de Choferes de Bolivia, ocho de cada diez camiones permanecen varados en surtidores, sin poder continuar sus rutas de transporte de carga, una situación que impacta tanto el comercio interno como las operaciones de exportación e importación.

Lucio Gómez, representante del sector, advirtió que las pérdidas económicas son ya significativas. “Hoy, el transporte ya está en pérdida. No existen recursos económicos para cumplir con nuestras obligaciones”, señaló, al recalcar que la crisis golpea a conductores y empresas por igual.

El dirigente hizo un llamado urgente al Gobierno para garantizar el suministro de combustible y evitar que la situación escale. “Si no trabaja el transporte nacional e internacional, los recursos económicos se reducirán mucho más”, subrayó, recordando la responsabilidad del Estado de asegurar la provisión de carburantes.

Mientras las filas de vehículos se alargan en estaciones de servicio de capitales, provincias y ciudades intermedias, el país enfrenta un escenario de paralización que amenaza al comercio y a la economía nacional si no se adoptan medidas inmediatas.

Revista Estamos Vivos

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