En la cancha de Chamoco Chico, en el macrodistrito Max Paredes de La Paz, los balones rodaron con más fuerza de lo habitual. Niños y niñas, vestidos con uniformes nuevos y sonrisas renovadas, participaron de una jornada que reafirma el poder del deporte como herramienta de inclusión y formación.

La actividad forma parte del programa de Escuelas Sociodeportivas de la Fundación Real Madrid, implementado en Bolivia gracias a la alianza entre la Alcaldía de La Paz, la Fundación Alalay, el Banco Mercantil Santa Cruz y la Fundación Real Madrid.

“El objetivo no es solo que jueguen, sino que crezcan en valores, autoestima y educación”, destacó Sergio Reyes, responsable de Promoción de la Actividad Física y Deportiva. Según explicó, la iniciativa convierte a las canchas en espacios de integración comunitaria, donde la mayoría de los beneficiarios acceden de manera gratuita.

La metodología aplicada no se centra únicamente en el fútbol: los entrenadores trabajan en la formación académica y personal de los estudiantes. “Aquí no solo juegan. Aprenden oratoria, liderazgo, valores y hasta han llegado a destacarse en gobiernos estudiantiles”, señaló Henry Pérez López, director nacional de prevención de la Fundación Alalay.

Actualmente, nueve Escuelas Sociodeportivas funcionan en La Paz, El Alto, Tarija y Santa Cruz, beneficiando a cerca de 2.000 niños y adolescentes. Para participar, los requisitos son básicos: presentar una fotocopia de carnet, libreta escolar, seguro de salud y una fotografía.

El impacto del programa también se refleja en las familias. “La participación de padres y madres fortalece la disciplina de los niños y genera comunidad en barrios donde muchas veces abundan la carencia y los riesgos sociales”, apuntó Reyes.

Por su parte, Hernán González Daza, gerente nacional de Responsabilidad Social del Banco Mercantil Santa Cruz, recordó que el compromiso empresarial con el proyecto inició en 2012 y ya ha beneficiado directamente a miles de niños. “El alcance indirecto llega a casi 60.000 personas, con resultados visibles en el rendimiento escolar y en la reducción de la violencia intrafamiliar”, aseguró.

En escenarios como Chamoco Chico, Bajo Següencoma o Lazareto, donde las dificultades sociales son parte de la vida diaria, el fútbol se convierte en una herramienta de transformación. Cada uniforme entregado, cada pase y cada gol son pasos hacia un futuro con más oportunidades.

Las Escuelas Sociodeportivas del Real Madrid en Bolivia demuestran que cuando instituciones públicas, privadas y organizaciones sociales trabajan juntas, el deporte puede trascender la competencia y convertirse en una verdadera escuela de vida.

Revista Estamos Vivos

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