El Carnaval del Bicentenario en La Paz arrancó con un emotivo acto cultural que simbolizó la unión de Bolivia a través de sus tradiciones. La ceremonia de desentierro del Pepino, personaje icónico del carnaval paceño, no solo marcó el inicio de la festividad, sino que también reflejó la diversidad cultural del país con la participación de la reina Ariane, soberana del carnaval cruceño, y la reina de Potosí.
El momento más significativo fue el simbólico beso entre la reina Ariane y el Pepino, un gesto que representó la conexión entre oriente y occidente. “Este carnaval es una oportunidad para unirnos, a pesar de las diferencias, y celebrar nuestra rica cultura”, destacó el alcalde de La Paz, Iván Arias, quien también participó en el evento.
La festividad estuvo acompañada de música, danzas y la presencia del Rey Carnaval de la Unidad, reforzando el mensaje de integración. Este encuentro de tradiciones reafirma que el carnaval paceño es más que una fiesta: es un reflejo de la identidad y el patrimonio cultural boliviano, uniendo a su gente en torno a la alegría y el respeto por la diversidad.
Revista Estamos Vivos

