En enero de 2026, Máximo Mamani pasó de jugar en las divisiones juveniles de Vélez Sarsfield de Argentina a vestir la camiseta de la selección boliviana. Diez meses después, el futbolista de 21 años enfrenta uno de los mayores desafíos de su carrera: una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda que lo mantendrá fuera de las canchas durante aproximadamente ocho meses, según reportes médicos difundidos por medios nacionales.

Su historia con la Verde comenzó gracias a sus raíces familiares. Uno de sus abuelos era boliviano, lo que permitió tramitar su nacionalidad. Por recomendación del seleccionador Óscar Villegas, la Federación Boliviana de Fútbol aceleró el proceso y Mamani fue convocado para los amistosos de enero contra Panamá y México.

El 18 de enero tuvo sus primeros minutos con la selección absoluta en el empate 1-1 frente a Panamá, en Tarija. Ingresó en el segundo tiempo con la camiseta número 7 y jugó durante 31 minutos. Días después también participó en el encuentro contra México, que terminó con derrota boliviana por 0-1. Para el joven futbolista, esos partidos marcaron el inicio de una etapa que prometía nuevas oportunidades.

Después llegó el desafío de consolidarse en el fútbol profesional boliviano. Always Ready lo incorporó para la temporada 2026, pero su participación fue limitada. A mitad de año pasó a Oriente Petrolero, donde tampoco logró acumular muchos minutos de juego. Según el recuento de Brújula Digital, disputó diez partidos incompletos entre la Liga y la Copa Bolivia.

La lesión llegó durante un entrenamiento con Oriente Petrolero. Los estudios médicos confirmaron la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda y la necesidad de una intervención quirúrgica. Mamani manifestó a Brújula Digital que tiene contrato hasta diciembre y que debe analizar sus próximos pasos, mientras se prepara para afrontar una recuperación prolongada.

El caso de Mamani refleja lo imprevisible que puede ser la carrera de un futbolista joven: una convocatoria internacional, el paso por dos clubes y la búsqueda de continuidad pueden quedar en pausa por una lesión. Por ahora, su prioridad es recuperarse; el regreso a las canchas dependerá de la cirugía y del proceso de rehabilitación.

Su historia todavía está en desarrollo. Lo que comenzó como una oportunidad para representar al país de sus raíces entra ahora en una etapa de paciencia e incertidumbre, en la que el desafío inmediato será volver a estar en condiciones de competir.

RC/REV

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