La presidenta de Perú, Dina Boluarte, generó controversia al señalar en su informe a la nación que evitó que su país se convirtiera en “un país fallido como Cuba, Venezuela y Bolivia”.
En su discurso, Boluarte recordó el 7 de diciembre de 2022, día en que asumió la presidencia tras la destitución y encarcelamiento de Pedro Castillo por un intento de golpe de Estado. Según indicó, de no haber tomado el mando, Perú habría enfrentado un vacío de poder, violencia y un proyecto político que, a su criterio, buscaba instaurar un régimen autoritario con una nueva Constitución.

Las palabras de la mandataria no solo reavivaron críticas internas —donde mantiene un nivel de aprobación cercano al 2% y 3%, el más bajo de Latinoamérica—, sino que también provocaron respuestas en Bolivia.
El empresario y candidato presidencial Samuel Doria Medina afirmó que Bolivia no puede ser calificado como un país fallido. “Estamos cumpliendo 200 años de construcción nacional, hemos defendido nuestro territorio frente a invasiones extranjeras y somos una sociedad sólida. Enfrentamos crisis, como cualquier nación, pero las resolvemos y lo seguiremos haciendo”, expresó en sus redes sociales.
Con este cruce de declaraciones, la relación entre ambos países suma un nuevo capítulo de tensión diplomática.
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