El Gobierno boliviano abre la oportunidad para que las comunidades del país impulsen su propia industrialización. A través de un fondo concursable de Bs 1.500 millones, los municipios que presenten proyectos productivos con valor agregado podrán acceder a este financiamiento.
El objetivo es claro: descentralizar la industrialización y darle fuerza al desarrollo local, apoyando iniciativas que transformen materias primas en productos elaborados.

Frente a las críticas por los lentos avances en este campo, el ministro de Planificación, Sergio Cusicanqui, explicó que se trata de un proceso estructural que no puede darse de la noche a la mañana. Sin embargo, resaltó que ya hay avances importantes, como la construcción de la planta siderúrgica del Mutún y las plantas de biodiésel.
Ahora, con este fondo, se espera que más regiones puedan ser protagonistas en el salto hacia una economía industrial, generando empleo, innovación y desarrollo desde sus propias realidades.
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