Con un doblete de Matheus Cunha, Brasil revivió en el Mundial 2026 al golear 3-0 el viernes en Filadelfia a Haití, que se convirtió en la primera selección eliminada del torneo que se disputa en Norteamérica.
Con Ronaldo Nazário como testigo, Matheus Cunha revalorizó el dorsal 9 de Brasil con dos goles en la victoria 3-0 ante Haití en Filadelfia y dejó a los pentacampeones del mundo a un suspiro de los dieciseisavos de final del Mundial.
El Scratch de Carlo Ancelotti tomó venganza del flojo debut en el Grupo C ante Marruecos (1-1) y decretó la primera eliminación del torneo, la de Haití, sin opciones de avanzar de ronda con una fecha por jugar en su primera participación mundialista en 52 años.
Los sudamericanos, en cambio, treparon a la punta de su zona con cuatro unidades, las mismas de Marruecos, al que superan por diferencia de gol. Ambos están prácticamente clasificados a la siguiente instancia.
El pase virtual fue logrado por un doblete de una de las novedades de Ancelotti en la titular: Matheus Cunha, quien honró el número que Ronaldo llevó en la espalda en la conquista de la Copa del Mundo en 2002, la última cargada por Brasil.
– ¿Encontró goleador? –
El atacante del Manchester United marcó sus dos primeros goles (23′, 36′) en la mayor pasarela del fútbol y, sobre todo, dio color a un ataque que frente a los marroquíes fue muy gris.
Vinícius Jr (45+3′), de buena noche, selló la paliza en un primer tiempo casi redondo para la Canarinha, acaso manchado por una lesión que obligó a la salida precoz de Raphinha (40′). El atacante del Barcelona apenas saludó a Ancelotti en su camino hacia el banco.
Cunha, de 27 años, por fin llevó a la selección absoluta los goles que lo convirtió en el goleador del Torneo Preolímpico Sudamericano de 2020 (5 dianas) y en portador del oro en los Juegos de Tokio del año siguiente, donde celebró en tres ocasiones.
Su presencia desde el arranque fue una de las dos novedades de Carletto, junto a la de Danilo como lateral derecho, para enderezar el camino y hacer las paces con el pueblo brasileño, que criticó al italiano con dureza por primera vez tras el empate con Marruecos.
La torcida, sin embargo, no soltó la mano de su equipo en el Lincoln Financial Field, que agotó sus 68.324 entradas, la mayoría en manos de una muchas veces silenciosa marea verdeamarela.
A pesar de remar contra la historia, que la condenaba en los tres choques previos (tres derrotas, 17 goles en contra y uno a favor), la minoritaria afición de Haití se hizo sentir con cánticos y bailes que dejaron en un segundo plano a los brasileños.
Por Agencia Andina

