Bolivia recordó este pasado 1 de diciembre el Día Mundial de la Lucha contra el Sida con cifras que evidencian el reto sanitario del país: más de 30.000 personas viven con VIH, de las cuales 20.687 acceden actualmente a tratamiento antirretroviral gratuito, según datos oficiales. La conmemoración incluyó un llamado a reforzar la prevención, garantizar el acceso equitativo a servicios de salud y acelerar las acciones para eliminar la transmisión materno-infantil del virus.

Bolivia registra 46.442 casos desde 1984, y aunque los avances terapéuticos han mejorado la calidad de vida de quienes viven con el virus, el país mantiene desafíos clave en prevención, diagnóstico oportuno y eliminación del estigma. Este año, Bolivia se sumó al lema global: “Superar las interrupciones, transformar la respuesta al sida: un futuro sin transmisión, con prevención y vida”, que impulsa a fortalecer acciones integrales en todo el territorio.

Durante un acto realizado en el Hospital Los Andes de El Alto, la viceministra de Promoción, Vigilancia Epidemiológica y Medicina Tradicional, Roxana Salamanca, destacó los logros alcanzados y remarcó la necesidad de profundizar las estrategias para avanzar hacia un país libre de transmisión.

Las autoridades enfatizaron la importancia de la prevención primaria, que busca evitar nuevas infecciones mediante educación sexual integral, uso correcto de condón, pruebas regulares, no compartir implementos de inyección y mantener tratamientos que reducen el riesgo de transmisión. También recordaron que en el país están disponibles medicamentos preventivos como la profilaxis postexposición (PrEP) para quienes pudieron haber estado expuestos al virus.

La prevención primaria —recordó Salamanca— combina educación, acceso a métodos de barrera, profilaxis farmacológica y políticas de salud pública que garanticen el alcance de estas acciones en todas las poblaciones, especialmente las más vulnerables.

Otra línea central es la Prevención Combinada, sustentada en tres componentes:

  • Biomédico: pruebas tempranas, acceso a medicación preventiva, tratamiento oportuno de ITS y control de carga viral.
  • Conductual: educación sexual integral, prácticas seguras y adherencia terapéutica.
  • Estructural: eliminación del estigma y de barreras económicas, sociales y normativas que dificultan el acceso a la salud.

Como parte de la respuesta integral, el país impulsa la estrategia ETMI+, que busca eliminar la transmisión materno-infantil del VIH, sífilis, hepatitis B y chagas. En Bolivia se reportan alrededor de 800 menores viviendo con el virus y cerca de 200 mujeres embarazadas diagnosticadas en 2025, cifras que refuerzan la urgencia de fortalecer la detección y el seguimiento.

Además, se promueve el principio “Indetectable = Intransmisible (I=I)”, que evidencia que una persona con tratamiento y carga viral indetectable no transmite el virus, una herramienta clave contra el estigma y a favor de la adherencia al tratamiento.

El 84% de los casos se concentra en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba, lo que refuerza la necesidad de intervenciones focalizadas en estas regiones.

El Ministerio de Salud y Deportes ratificó que trabaja junto a instituciones públicas, privadas, organizaciones sociales y cooperación internacional para construir una respuesta más inclusiva y libre de discriminación, con un objetivo común: que cada persona en Bolivia pueda vivir con salud, dignidad y pleno ejercicio de sus derechos.

Revista Estamos Vivos

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