Bolivia registró un movimiento económico de 793 millones de dólares por turismo durante el primer semestre de 2025, un 10 % más que en el mismo periodo de 2024, informó el viceministro de Turismo, Hiver Flores.
El Salar de Uyuni se consolidó como el destino estrella al cuadruplicar su flujo de visitantes respecto a los niveles prepandemia, convirtiéndose en el principal atractivo del país. Su paisaje de sal, especialmente durante la temporada de lluvias cuando se transforma en un gigantesco espejo natural, lo mantiene entre los lugares más fotografiados de Sudamérica.
Flores indicó que, tras el salar, destacan otros destinos en proceso de recuperación como Rurrenabaque, la Ruta del Vino y el Fuerte de Samaipata, este último afectado por el incendio de 2024.
La oferta turística boliviana incluye, además, sitios de renombre internacional como el Parque Nacional Madidi, las Misiones Jesuíticas de la Chiquitanía, el Lago Titicaca y Tiwanaku, que continúan atrayendo a viajeros de todo el mundo. Con estas cifras, el turismo reafirma su papel como motor económico y vitrina natural para Bolivia en 2025.
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