La confirmación de la nueva fecha para la entrada del Gran Poder reactivó el trabajo en los talleres de bordadores y artesanos en La Paz, que ahora avanzan contra el tiempo para terminar los trajes destinados a la Fiesta Mayor de los Andes.
Tras varias semanas de pausa por la postergación del evento, los talleres volvieron a encender sus máquinas. Según los propios artesanos, gran parte del trabajo ya estaba avanzado antes de la suspensión, pero ahora deben acelerar la producción para cumplir con los pedidos pendientes.
Uno de los bordadores explicó que la interrupción afectó seriamente la economía del sector, ya que durante meses no hubo movimiento en la elaboración de trajes.
“Vamos a tener que salir adelante, pero ya tenemos deudas incluso con los dueños de casa, porque durante cuatro o cinco meses no hemos hecho ningún movimiento de trajes”, señaló uno de los artesanos del sector.
Pese a las dificultades, los trabajadores aseguran que una parte importante ya estaba lista antes de la pausa.
“Ya estaba casi el 70% trabajado. Faltaba un 30%”, explicó uno de los bordadores.
La festividad está prevista para el 1 de agosto, lo que ha generado una nueva dinámica de trabajo en los talleres, donde ahora se organizan para completar los diseños, bordados y detalles finales de cada traje.
Para los artesanos, esta reactivación representa también una oportunidad de recuperación económica, luego de un periodo de incertidumbre y pérdidas.
El sector espera que la confirmación del evento permita no solo cumplir con los compromisos pendientes, sino también recuperar parte del movimiento económico que gira en torno a una de las celebraciones más importantes de la cultura paceña.
Revista Estamos Vivos

