La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) salió al paso de los rumores y dejó claro: no hay desabastecimiento de Gas Licuado de Petróleo (GLP) en Bolivia. La producción es suficiente, incluso supera la demanda diaria, y cualquier falta detectada, sobre todo en Santa Cruz, podría estar relacionada con especulación, no con escasez real.
Según Germán Jiménez, director de la ANH, se producen unas 158.000 garrafas de GLP al día, cuando el consumo interno apenas llega a 130.000. Esto deja un margen de 28.000 garrafas extra que garantizan el abastecimiento. El gas proviene de las refinerías y de las plantas separadoras Carlos Villegas y Río Grande. En esta temporada de invierno, además, la distribución aumentó un 20% para responder a la demanda.

En Santa Cruz, donde surgieron algunas denuncias de escasez, el envío de garrafas subió de 35.000 a 44.000 por día, superando ampliamente el requerimiento habitual. Este incremento apunta a que las quejas podrían deberse más a maniobras especulativas que a una verdadera falta de producto.
La ANH mantiene un control permanente con más de 700 camiones distribuidores y el respaldo de las Fuerzas Armadas en las fronteras para evitar el contrabando. Además, un call center supervisa el abastecimiento tanto en ciudades como en áreas rurales.
“La gente no tiene por qué preocuparse, la distribución está asegurada”, concluyó Jiménez.
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