Transportistas asalariados de La Paz denunciaron que la gasolina comercializada en el país estaría provocando daños mecánicos constantes en sus vehículos. Aseguran que, cada semana, deben acudir a talleres por fallas que atribuyen a la “mala calidad” del combustible.
“Mi auto es nuevo, pero presentó problemas graves. Los balancines saltaron y casi dañan la cadena; si eso pasaba, se tronaba el motor”, relató un conductor afectado. En un recorrido de la prensa por talleres mecánicos se evidenció minibuses y automóviles con fallas similares. En algunos casos, las reparaciones superan los 500 bolivianos.
Los choferes mostraron incluso muestras de gasolina oscura, asegurando que “no parece combustible”. En un taller de la ciudad de La Paz, al menos 15 vehículos ingresaron con los mismos desperfectos en el motor. Un mecánico explicó que el carburante “no seca correctamente y genera una especie de alquitrán en las válvulas”, situación que nunca antes se había registrado.
Ante esta crisis, el dirigente del Transporte Libre, Limberth Tancara, anunció que enviarán muestras a Perú y Argentina para someterlas a análisis de laboratorio. “Los daños que están sufriendo los vehículos son responsabilidad del Gobierno”, declaró.
El Ejecutivo aún no se pronunció, pero la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) informó que no recibió ninguna denuncia formal. El jefe de Evaluaciones, Nelson Lamas, afirmó que el combustible cuenta con certificados de calidad en todas las etapas de importación, producción y comercialización. “La ANH realiza verificaciones constantes con laboratorios móviles”, sostuvo.
Mientras los transportistas esperan los resultados de los análisis internacionales, los talleres mecánicos siguen llenándose de vehículos con los mismos daños, lo que incrementa la tensión entre el sector y las autoridades.
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