El Bioparque Municipal Vesty Pakos conmemoró ayer, 23 de septiembre, sus 32 años de creación, reafirmando su papel como un espacio emblemático de custodia, conservación y educación ambiental en Bolivia. Desde 1992, el bioparque se ha consolidado como un refugio para animales víctimas del tráfico ilegal, el mascotismo y el abandono, brindándoles una segunda oportunidad y transmitiendo a la ciudadanía el mensaje de que la vida silvestre no se compra ni se vende.
“Aquí cada animal tiene su propia historia y nos recuerda la importancia de proteger la biodiversidad”, señalaron desde la administración, al destacar más de tres décadas de trabajo en favor de la fauna boliviana.
Además de su labor de custodia, el Vesty Pakos es un espacio de aprendizaje y concienciación, donde tanto niños como adultos descubren el valor de la biodiversidad a través de visitas educativas, experiencias directas y actividades de sensibilización ambiental.
Con 32 años de trayectoria, el bioparque continúa siendo un refugio de conservación y amor por la fauna boliviana, proyectándose como un lugar donde cada visita inspira a cuidar y valorar la riqueza natural del país.
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