Japón ratificó su compromiso de cooperación con Bolivia en diversos proyectos estratégicos, aunque advirtió que el crédito de 100 millones de dólares de JICA, con una tasa de interés del 0,01% y plazo de reembolso de 15 años, vence en noviembre si no se aprueba su extensión.

El embajador japonés en Bolivia, Onomura Hiroshi, expresó su preocupación por los repetidos rechazos del Legislativo a este crédito, destacando que su objetivo es fortalecer la relación bilateral y apoyar al país en áreas críticas como infraestructura, energía, medio ambiente y salud.

“Este préstamo tiene base en una amistad de largo plazo y sigue siendo válido para cualquier gobierno que asuma después de las elecciones. Pero necesitamos saber si los candidatos querrán utilizarlo antes de noviembre para preparar la extensión del contrato”, señaló el diplomático. Japón mantiene su participación en cuatro proyectos clave en Bolivia:

  • Carretera Okinawa: construcción y conexión entre Okinawa 1 y 2 en Santa Cruz.
  • Energía geotérmica en Laguna Colorada (Potosí): inversión de 600 millones de dólares, aún en trámite.
  • Prevención de incendios forestales: suministro de recursos a través de JICA.
  • Control de contaminación por mercurio: asistencia basada en la experiencia japonesa con la enfermedad de Minamata.

Onomura destacó que la cooperación japonesa está orientada a proyectos sostenibles, buscando un impacto duradero en salud, educación, medio ambiente y seguridad humana. Además, subrayó que los cambios de gobierno en Bolivia no alterarán la relación bilateral, que cumple más de 65 años.

“Queremos entregar ‘la caña de pescar’, no solo ayuda temporal. Bolivia debe poder continuar con estos proyectos, pero la coyuntura económica y política actual requiere decisiones rápidas para no perder esta oportunidad”, enfatizó el embajador.

Revista Estamos Vivos

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