La Paz tiene un nuevo motivo de orgullo deportivo, y no viene del fútbol ni del básquet. Esta vez, el brillo llega desde un deporte casi desconocido en el país: la esgrima.

El paceño Esteban Mayer acaba de conquistar la medalla de oro en los Juegos Panamericanos Junior de Asunción, Paraguay, un hecho histórico para Bolivia. Su victoria marca la primera vez que la esgrima nacional alcanza un título de tal magnitud.

La jefa de la Unidad de Deportes del municipio, Carmen Pozo, destacó el esfuerzo detrás de este triunfo:

> “No nos sorprende porque lo hemos visto entrenar desde niño, siempre con disciplina y ambición. Lo que sorprende es que, por fin, la esgrima boliviana se vista de oro”.

La disciplina, que apenas sobrevive en La Paz con dos clubes activos —Frabol y el Club de Tenis—, exige a sus atletas buscar entrenadores y competencias internacionales para crecer. En el caso de Mayer, el trabajo con el cubano José Luis fue clave para pulir su técnica y alcanzar el nivel que hoy lo consagra campeón.

El municipio lo reconoció como becado del Centro de Alto Rendimiento (CAR), donde entrena pese a que la ciudad carece de una pista oficial de esgrima. Para Pozo, el logro de Mayer es un mensaje de esperanza:

> “Queremos que sienta que La Paz lo respalda. Su victoria es también el orgullo de toda la ciudad”.

En un deporte practicado en silencio, el oro de Esteban Mayer brilla como una espada levantada hacia el futuro: rompe la penumbra y abre camino para que la esgrima boliviana deje de ser invisible.

Revista Estamos Vivos

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