El Tribunal Supremo Electoral (TSE) salió al paso de las acusaciones de fraude de Evo Morales, defendiendo la coordinación institucional con la Policía y las Fuerzas Armadas (FFAA) como un pilar fundamental para garantizar unas elecciones seguras el próximo 17 de agosto. El vocal del TSE, Gustavo Ávila, desestimó las denuncias del expresidente, quien sugirió un supuesto complot con las fuerzas del orden.
Ávila explicó que los encuentros con ambas instituciones forman parte de la planificación logística de la cadena de custodia electoral, un procedimiento legal y transparente que se aplica desde 2020.
«Sí, hemos tenido reuniones con la Policía y las Fuerzas Armadas y lo vamos a seguir haciendo, porque estamos organizando el plan logístico de la cadena de custodia», afirmó Ávila a la televisora Red UNO. El trabajo conjunto, según el vocal, es vital para resguardar los sobres y el material electoral.

En una respuesta directa a las denuncias de Morales, Ávila advirtió que acusar de fraude no solo cuestiona al TSE, sino que implica señalar a más de 200.000 jurados electorales como partícipes de un delito. «Eso es faltarles el respeto a ciudadanos que voluntariamente cumplirán un rol fundamental en la democracia», sentenció.
Gobierno prepara medidas de seguridad ante clima de tensión
Desde el Gobierno, el viceministro de Régimen Interior, Jhonny Aguilera, confirmó que se trabaja de forma coordinada con el TSE y las FFAA para identificar zonas de riesgo y prevenir posibles conflictos que puedan afectar el desarrollo de los comicios.
Aguilera señaló que declaraciones como las de Ruth Nina, aliada política de Evo Morales que amenazó con medidas de presión, complican el panorama electoral al generar un clima de polarización política. Sin embargo, aseguró que las instituciones de seguridad están tomando medidas para garantizar unas elecciones pacíficas y seguras para todos los bolivianos.
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