YPFB asegura que el abastecimiento de gasolina y diésel está garantizado al 100%, pero no es suficiente para terminar con las filas en surtidores. La empresa estatal dice que hace falta presupuesto extra para aumentar el volumen de despacho hasta un 110% y así responder a la alta demanda, sobre todo de vehículos pesados que aún enfrentan largas esperas para cargar combustible.

“Estamos operando al límite de nuestra capacidad. Para ir más allá y ofrecer un 10% adicional, necesitamos recursos económicos extra”, explicó Armin Dorgathen, presidente de YPFB.

Aunque las filas por gasolina se redujeron, los camiones que usan diésel siguen esperando horas. Esto ocurre a pesar de que cada día se despacha todo el cupo disponible. El problema no es logístico ni de contratos: es financiero.

Según Dorgathen, el Estado aún debe unos 300 millones de dólares por pagos de combustibles ya entregados, lo que limita la capacidad de importar más. A pesar de tener contratos vigentes con proveedores de Chile, Argentina, Perú y Paraguay, sin esos fondos adicionales —especialmente en dólares— no se puede aumentar la oferta y acabar con la escasez.

Mientras tanto, los precios siguen subvencionados: el litro de diésel se mantiene en Bs 3,72 y el de gasolina en Bs 3,74.

Revista Estamos Vivos

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