A solo tres horas de El Alto, se esconde un destino que lo tiene todo: paisajes impresionantes, comida deliciosa y una calidez humana que conquista. Se trata de Sorata, un valle en la provincia Larecaja que muchos ya llaman con cariño “el paraíso terrenal”.

El acceso es fácil: hay transporte público desde la Terminal Interprovincial y la zona del Cementerio General de La Paz, y el camino está completamente asfaltado.

Pero ¿qué tiene de especial Sorata? Mucho. Desde su clima templado y verde biodiversidad, hasta atractivos turísticos como la Gruta de San Pedro, el Puente Colgante, el Mirador y otros rincones naturales que invitan a explorar.

Su tierra es fértil todo el año. Allí se cultivan frutas como chirimoya, lacayote, papaya y palta, que llegan frescas del productor directamente al plato.

Y si hablamos de comida, Sorata también se luce. Platos como el picante mixto, la sajta sorateña, el queso humacha con tucus tucu (una hierba silvestre típica) y el tradicional cuy estirado, son parte de una oferta gastronómica que sorprende.

La cultura también está viva en este rincón paceño. Cada 14 de septiembre, la fiesta en honor al Señor de la Columna reúne a más de diez comparsas y a visitantes de todo el país en una celebración llena de fe, música y danza.

“Tenemos todo”, asegura el alcalde Eustaquio Huayta. Y no se equivoca: Sorata no es solo un lugar para ver, es un lugar para vivir.

¿Te animás a descubrirlo?

Revista Estamos Vivos

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