El litio boliviano vuelve a estar en la mira internacional, y esta vez con una noticia que podría cambiar su papel en la industria global de baterías. Un estudio publicado por la Universidad de Warwick (Reino Unido), con participación de profesionales bolivianos de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), confirmó que el litio extraído del Salar de Uyuni tiene una pureza del 99,59% y es apto para la fabricación de baterías de iones de litio, es decir, cumple con el exigente estándar “grado batería”.
La investigación, titulada “From Salar to Cells” (Del salar a las celdas), fue publicada en la revista científica Energy & Environmental Materials y va más allá de un simple análisis de laboratorio: los investigadores tomaron 15 metros cúbicos de salmuera del salar, realizaron pruebas en Corea usando tecnología avanzada (como ICP-AES), y fabricaron celdas de batería tipo pouch —las que se usan en autos eléctricos— usando directamente el litio boliviano.
El resultado fue contundente: las baterías funcionaron a la par de otras fabricadas con litio importado y de alto rendimiento. Incluso después de 100 ciclos de carga y descarga, las celdas mantenían su capacidad sin daños estructurales.
Este logro marca un hito: es la primera vez que litio procesado en Bolivia entra directamente a una línea de fabricación internacional de baterías, lo que valida su calidad técnica y la capacidad de YLB en la cadena productiva global. Según Edgar Bautista, jefe del área de Cátodos y Baterías de YLB y uno de los autores del estudio, este avance demuestra que el país no solo tiene recursos, sino también el conocimiento para usarlos con estándares internacionales.
¿Qué implica esto para Bolivia?
Con una de las mayores reservas de litio del mundo —se calcula que solo el Salar de Uyuni contiene entre 5,4 y 9 millones de toneladas, es decir, cerca del 25% del total global—, Bolivia tiene el potencial de convertirse en un jugador clave en la transición energética.
En 2024, YLB ya dio un paso importante al firmar un acuerdo con el consorcio chino CBC para poner en marcha una planta piloto de extracción directa de litio (DLE), con una capacidad de producción estimada en 2.500 toneladas de carbonato de litio por año.
Si esta industria se desarrolla a gran escala, las exportaciones de litio podrían alcanzar los 1.500 millones de dólares anuales, lo que representaría más del 3% del PIB boliviano (actualmente de unos 43 mil millones de dólares). Y eso sin contar las oportunidades que generarían las industrias derivadas, como la fabricación de baterías o el aprovechamiento de subproductos.
Bolivia no solo tiene litio: ya está demostrando que puede procesarlo con calidad suficiente para competir en el mercado global de baterías. Con esta validación científica en mano, el desafío ahora es escalar la producción y posicionar al país como un actor clave en el futuro energético del mundo.
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