Bolivia se encuentra en estado de alerta sanitaria debido al brote de sarampión que comenzó a expandirse en diferentes regiones del país. Las autoridades informaron que hasta el domingo se reportaron 300 casos sospechosos y al menos 50 casos confirmados de esta enfermedad altamente contagiosa.
Según la ministra de Salud, María Renée Castro, la mayoría de los contagios se concentran en el departamento de Santa Cruz, donde ya se confirmaron 47 casos. También se registró un caso en Potosí y dos en La Paz. Las personas afectadas tienen entre 9 meses y 42 años de edad.
Uno de los factores que está facilitando la propagación del virus es el bajo nivel de vacunación. Por eso, el Ministerio de Salud anunció que intensificará las campañas de inmunización, especialmente en escuelas. Las brigadas médicas ya están en acción, aplicando estrategias de bloqueo epidemiológico para evitar que el virus se siga extendiendo.
«Lo ideal es que los niños reciban su primera dosis a los 12 meses y, por la situación actual, una segunda dosis un mes después», explicó la ministra Castro, haciendo énfasis en completar el esquema de vacunación cuanto antes.
Por su parte, el viceministro de Promoción y Vigilancia Epidemiológica, Max Enríquez, también confirmó la activación de operativos en centros educativos y zonas de riesgo, con el objetivo de cortar la cadena de contagios.
¿Qué es el sarampión y cómo se transmite?
El sarampión es una enfermedad viral muy contagiosa, especialmente en menores de edad. Se propaga por el aire, a través de gotitas que una persona enferma expulsa al toser o estornudar.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los síntomas aparecen entre 8 y 12 días después del contagio. Al inicio, el paciente puede presentar fiebre alta, secreción nasal y manchas blancas en el interior de las mejillas. Luego, surge una erupción cutánea que comienza en el rostro y cuello, extendiéndose poco a poco por todo el cuerpo.
Aunque no existe un tratamiento específico, la mayoría de las personas se recupera en aproximadamente dos semanas. Sin embargo, si no se toman medidas a tiempo, el sarampión puede complicarse y provocar problemas graves, especialmente en niños.
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