Bolivia enfrenta nuevamente una crisis por la escasez de combustible. Desde este miércoles 21 de mayo, los transportistas de cisternas iniciaron un paro indefinido que ya impacta en las principales ciudades del país, donde volvieron a aparecer largas filas en los surtidores.

La Federación de Cisterneros confirmó la medida como una protesta contra Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), luego de que la estatal se negara a aumentar el pago por el servicio de transporte de combustible. Aunque los dirigentes esperan una reunión con YPFB prevista para el martes 27 de mayo, anunciaron que el paro se mantiene y que suspenderán el envío de nuevas unidades.

Maikol Montaño, presidente de la Federación de Cisterneros del Oriente, explicó que el sector atraviesa una crisis por el aumento de los costos operativos, los cuales están regidos por el dólar paralelo, mientras ellos siguen cobrando en bolivianos. Esto ha generado pérdidas y una creciente presión financiera sobre los transportistas.

Como parte de la protesta, informaron que las cisternas que ya cargaron combustible en el extranjero ingresarán al país, pero no volverán a salir. Esta decisión afecta a más de 5.500 cisternas encargadas de la importación de carburantes desde países vecinos.

La consecuencia inmediata ya se siente en las calles: largas filas en las estaciones de servicio y una reducción visible en la circulación del transporte público en las ciudades capitales, donde los conductores reportan dificultades para abastecerse.

El sector espera que la presión sirva para lograr un acuerdo con YPFB que les permita seguir operando sin pérdidas. Mientras tanto, la población enfrenta nuevamente la incertidumbre de quedarse sin combustible.

Revista Estamos Vivos

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