La violencia infantil en Bolivia tiene raíces profundas, y una de las principales es el descuido de la salud mental de niños, niñas y adolescentes. Así lo destaca Virginia Pérez, jefa de Protección de la Niñez y Adolescencia de UNICEF en el país, quien subraya que, aunque este tema ha sido ignorado durante décadas, es esencial para comprender el panorama de abuso que afecta a la infancia boliviana.

Pérez señala que, a través del programa de salud de UNICEF, se ha comprobado la conexión directa entre los problemas de salud mental y los altos índices de violencia. En 2024, las cifras oficiales reflejaron una alarmante realidad: 6.868 casos de violencia sexual contra menores, 38 infanticidios y más de 45.000 incidentes de violencia doméstica. La violencia familiar y los abusos están dejando huellas devastadoras en los más jóvenes, y las estadísticas evidencian la magnitud de este problema.

Según la experta, la niñez en Bolivia se enfrenta a diversos factores que afectan su bienestar emocional, lo que desencadena comportamientos violentos, tanto hacia ellos como hacia su entorno. La salud mental juega un rol crucial: “Si una persona tiene problemas de salud mental, es más probable que recurra a la violencia. También es más probable que, si está en una relación abusiva, no logre salir de ella”, asegura Pérez.

Además, la situación se ve agravada por un entorno familiar muchas veces violento y desestructurado, lo que influye directamente en los casos de abuso y violencia sexual. La solución no pasa solo por abordar la educación sexual, sino también por trabajar la autoestima y la confianza de los niños y adolescentes. Pérez señala que los niños necesitan aprender a valorarse para evitar caer en relaciones donde buscan validación y atención que no reciben en casa.

UNICEF hace un llamado urgente para que el próximo gobierno de Bolivia implemente un plan nacional de protección de la niñez y adolescencia, con un enfoque integral y multisectorial. Es fundamental reforzar el sistema de protección infantil, mejorando las políticas públicas para garantizar un futuro más seguro y saludable para los menores.

Esta problemática resalta la necesidad de tomar acción inmediata para proteger a la niñez boliviana, no solo de la violencia física, sino también de los impactos devastadores que tiene sobre su salud mental.

Revista Estamos Vivos

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