En Bolivia, el matrimonio infantil sigue siendo una realidad preocupante. Un informe de la Defensoría del Pueblo reveló que, en 2024, se registraron 487 matrimonios de niñas entre 12 y 15 años y 4.804 casos de adolescentes de 16 a 17 años. Ante esta situación, el Legislativo está debatiendo una ley para prohibir totalmente los matrimonios y uniones libres entre menores de 18 años.

La senadora Virginia Velasco, del Movimiento al Socialismo (MAS), propuso esta norma con el objetivo de modificar el Código de las Familias y del Proceso Familiar (Ley 603), que actualmente permite el matrimonio desde los 16 años con el consentimiento de los padres o tutores. Velasco respalda su propuesta en las recomendaciones del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (Cedaw) y en las advertencias de Naciones Unidas, que considera el matrimonio infantil como una violación a los derechos humanos.

La senadora enfatiza que muchas familias casan a sus hijas por motivos económicos, creyendo que así mejorarán su calidad de vida, pero en realidad las exponen a violencia, abuso sexual, embarazos forzados y hasta feminicidios.

Sin embargo, el proyecto de ley enfrenta resistencia en la Cámara Alta. Algunos legisladores lo rechazan argumentando que el matrimonio adolescente es una “conquista social”, al igual que el derecho al voto a los 16 años o el trabajo desde los 14.

Para especialistas como Alejandra Franco, de la Coordinadora de la Mujer, esta práctica tiene un costo demasiado alto: la vida y el futuro de miles de niñas. Señala que los casos de matrimonios forzados afectan principalmente a mujeres, ya que los varones suelen ser vistos como “más valiosos”, mientras que muchas niñas son tratadas como una carga o una moneda de cambio.

El debate sigue abierto y, de aprobarse la norma, Bolivia daría un paso importante en la protección de la infancia y la erradicación del matrimonio infantil.

Revista Estamos Vivos

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