La escasez de carburantes sigue afectando a Bolivia, con largas filas en los surtidores y dificultades para importar diésel y gasolina debido a la falta de dólares. A este problema se suma el contrabando de combustibles, que agrava aún más la situación.

Según el viceministro de Lucha Contra el Contrabando, Luis Amílcar Velásquez, en lo que va de 2025 se han decomisado aproximadamente 38.000 litros de diésel y 237 garrafas de gas licuado de petróleo (GLP) que estaban siendo transportados de manera ilegal, principalmente hacia Perú.

El contrabando de diésel se da bajo la modalidad de “contrabando hormiga”, donde pequeñas cantidades son almacenadas en bidones, garrafas e incluso bolsas plásticas, hasta reunir volúmenes mayores para su venta en mercados donde los precios son mucho más altos. Mientras que en Bolivia el diésel tiene un precio subvencionado de Bs 3,72 por litro, en el extranjero supera los Bs 8,88, lo que lo convierte en un negocio lucrativo para quienes operan en la ilegalidad.

Las autoridades han identificado que algunos minibuses son usados para transportar el combustible de forma clandestina. Todo el diésel decomisado es entregado a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), mientras que los responsables enfrentan sanciones legales.

La crisis de combustibles en Bolivia continúa sin solución clara, y el contrabando solo empeora el panorama, afectando el abastecimiento interno y generando más incertidumbre en la población.

Revista Estamos Vivos

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