La ciudad de El Alto inaugurará en marzo su segunda planta de biodiésel, con una inversión superior a los 460 millones de bolivianos. La nueva factoría, ubicada en la zona de Senkata, tiene como objetivo sustituir el 10% de las importaciones de combustibles.

El presidente de YPFB, Armin Dorgathen, destacó que la planta contará con una capacidad de producción de 1.500 barriles por día, similar a la de la planta de Santa Cruz, inaugurada en 2024. La medida es parte del plan del Gobierno para reducir la dependencia de la importación de diésel, lo que permitirá ahorrar recursos destinados a subsidios.

Además, se prevé la construcción de una planta de diésel renovable, que producirá 9.000 barriles por día, reforzando el compromiso del Estado con la autosuficiencia energética.

Revista JRMA / Revista Estamos Vivos 

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