Cinco años después del primer caso de COVID-19 en Wuhan, China, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó un informe sobre el impacto de la pandemia. Hasta el 10 de noviembre de 2024, se confirmaron más de 776 millones de casos en 234 países y más de 7 millones de muertes.
Aunque los casos han disminuido en los últimos meses, la OMS advierte que estas cifras podrían no reflejar la situación completa debido a la reducción en las pruebas y reportes en algunos países.
El aumento de la inmunidad global, gracias a las vacunas y las infecciones previas, ha reducido la letalidad del virus. Entre el 14 de octubre y el 10 de noviembre de 2024, los casos cayeron un 39% y las muertes un 36%. Sin embargo, la vacunación sigue siendo desigual: el 67% de la población mundial completó la serie primaria de vacunación, pero solo el 5% de las personas en países de bajos ingresos recibió una dosis de refuerzo.
El COVID prolongado sigue siendo un reto, afectando al 6% de los infectados sintomáticos, aunque la vacunación parece reducir el riesgo. Además, la OMS subraya la importancia de fortalecer los sistemas de salud para enfrentar posibles futuros brotes.
Hoy, debido a la mayor inmunización y a las variantes más leves del virus, solo el 3% de los infectados necesita hospitalización, comparado con el 15% al inicio de la pandemia. Sin embargo, las personas de alto riesgo deben seguir recibiendo atención médica inmediata para evitar complicaciones graves.
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