Lo que comenzó como un sueño de Max Fernández Rojas para ayudar a los más necesitados, se hizo realidad gracias a su hijo, Jhonny Fernández Saucedo. En menos de un año, Fundamax reunió a más de 80 mil voluntarios, entre médicos, abogados y otros profesionales, para brindar apoyo, capacitación y atención a miles de bolivianos.

La fundación tiene su sede en Santa Cruz, donde ya funcionan 18 casas solidarias. Además, en ciudades como El Alto y La Paz, han abierto seis casas más, con el apoyo de grupos sociales, gremios y transportistas.

En un evento en El Alto, Jhonny Fernández expresó su gratitud: «Agradezco el cariño de la gente. Estamos ayudando en educación, salud y capacitación, especialmente a jóvenes sin recursos y personas mayores que necesitan atención médica, sillas de ruedas o medicamentos».

En La Paz, Fundamax también llega a las zonas más vulnerables, ofreciendo atención médica, asesoría jurídica, sillas de ruedas y formación profesional. Jhonny Fernández demuestra que la solidaridad puede llegar a todas partes de Bolivia.

Revista Estamos Vivos

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