La falta de empleo, los problemas en la educación y las dudas sobre las elecciones han sacado a miles de jóvenes a las calles de India. Las protestas ponen bajo presión al primer ministro Narendra Modi, en el poder desde 2014, y han convertido a un movimiento nacido en redes sociales en uno de los nuevos protagonistas de la oposición.
Uno de sus símbolos es el llamado Partido Janata de la Cucaracha (CJP). Aunque su nombre parece una broma, el movimiento tomó fuerza después de que el entonces descontento juvenil se encendiera por un comentario del presidente del Tribunal Supremo, Surya Kant, quien comparó a jóvenes desempleados con cucarachas. La respuesta se volvió viral y dio origen a una agrupación que usa memes, redes sociales y movilizaciones para cuestionar a las autoridades.
El primer gran reclamo del movimiento fue la crisis educativa, marcada por denuncias de irregularidades en exámenes y por la preocupación de estudiantes que ven amenazadas sus oportunidades. Las protestas contribuyeron a aumentar la presión sobre el Gobierno y terminaron con la renuncia del ministro de Educación en julio. Sin embargo, el descontento no desapareció: muchos jóvenes también cuestionan la falta de trabajos y las dificultades para construir un futuro estable.
Ahora, el conflicto gira en torno al derecho al voto. Una revisión de los registros electorales ha retirado más de 130 millones de nombres de los padrones preliminares. La Comisión Electoral sostiene que el proceso busca depurar registros de personas fallecidas, duplicados y otros casos que no cumplen los requisitos. La oposición y organizaciones críticas advierten que también podrían haberse excluido injustamente a ciudadanos con derecho a votar. No está demostrado que todas las bajas sean fraudulentas, pero la magnitud de los cambios ha encendido las alarmas.
El 12 de octubre, miles de manifestantes se movilizaron en Nueva Delhi para exigir la renuncia del jefe de la Comisión Electoral, Gyanesh Kumar, y reclamar una revisión del proceso. Las autoridades restringieron el tránsito y cerraron estaciones de metro; en los días previos también hubo detenciones masivas de manifestantes. Mientras la oposición denuncia un intento de silenciar las protestas, el partido gobernante BJP rechaza las acusaciones y sostiene que las movilizaciones responden a intereses políticos.
El conflicto refleja una preocupación que va más allá de un partido o una protesta: ¿cómo puede confiar la ciudadanía en unas elecciones si existen dudas sobre quiénes pueden votar? Para muchos jóvenes indios, la discusión ya no se limita a conseguir empleo o acceder a una educación de calidad; también se trata de tener voz en las decisiones que definirán su futuro. Con las movilizaciones aún en marcha, la presión sobre el Gobierno de Modi continúa.
RC/REV

