La Paz cambia de escenario por unos días. Sus avenidas, casas antiguas y calles del centro histórico se convierten en parte de una producción cinematográfica internacional que reconstruye una historia real: la búsqueda del criminal de guerra nazi Klaus Barbie, quien vivió durante décadas en Bolivia bajo una identidad falsa.
Se trata de Proyecto K, una película de Netflix dirigida por Yvan Attal y protagonizada por Diane Kruger, Dany Boon y Tim Roth. Kruger y Boon interpretan a Beate y Serge Klarsfeld, el matrimonio conocido por perseguir a criminales nazis después de la Segunda Guerra Mundial, mientras que Roth encarna a Barbie. El rodaje se desarrolla en Francia, Bélgica y Bolivia, según informó la agencia EFE.

La filmación ha transformado temporalmente distintos sectores de la ciudad, desde Miraflores y Sopocachi hasta el centro histórico y la zona Sur. Una de las locaciones fue una antigua casa de la calle Indaburo, en el casco viejo paceño, donde la arquitectura de la ciudad aporta el ambiente necesario para recrear escenas de la historia.
Pero detrás de las cámaras hay un episodio histórico que conecta directamente a Bolivia con Europa. Klaus Barbie fue jefe de la Gestapo en Lyon, Francia, durante la ocupación nazi, y recibió el apodo de “Carnicero de Lyon” por su responsabilidad en torturas, asesinatos y deportaciones. Después de la guerra, llegó a Bolivia y vivió bajo el nombre de Klaus Altmann durante aproximadamente 32 años.
Beate y Serge Klarsfeld lograron localizarlo y encabezaron una campaña pública para que enfrentara la justicia. En 1983, Barbie fue expulsado de Bolivia y enviado a Francia, donde fue juzgado y condenado a cadena perpetua en 1987 por crímenes contra la humanidad. Murió en prisión en 1991.
Mientras avanza el rodaje, la vida cotidiana paceña también se adapta a la presencia de cámaras, actores y equipos técnicos. Esta semana, por ejemplo, se anunciaron restricciones temporales en sectores de las avenidas Camacho y Luciano Alcoreza, además de calles del centro.
Así, una calle por la que habitualmente pasan minibuses, comerciantes, estudiantes y trabajadores puede convertirse por unas horas en el escenario de una historia que ocurrió décadas atrás. Para La Paz, el rodaje no solo modifica el paisaje urbano: también pone nuevamente en escena un capítulo de la historia que vincula al país con la persecución de uno de los criminales nazis más conocidos.
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