Bolivia se acerca a una etapa en la que podrían intensificarse los efectos del fenómeno de El Niño. David Cruz, investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias y Recursos Naturales de la UMSA, afirmó que el fenómeno ya comenzó a generar cambios climáticos en el país y advirtió que los mayores impactos podrían sentirse entre octubre y diciembre de este año, con una alta probabilidad de prolongarse hasta abril de 2027.

El escenario no sería igual para todas las regiones. Según Cruz, en las zonas altas existe riesgo de sequías e incluso sequías extremas; en las zonas bajas podrían aumentar las inundaciones, mientras que el norte del país y la Amazonía enfrentarían temperaturas más elevadas y un mayor riesgo de olas de calor. El aumento de las temperaturas también podría secar grandes extensiones de vegetación y elevar el peligro de incendios forestales.

El investigador comparó la posible magnitud de los impactos con los episodios de El Niño registrados en 1982-1983 y 1996-1997. Recordó que el primero estuvo acompañado por una fuerte sequía en Bolivia y tuvo consecuencias sociales, entre ellas la migración de pobladores del norte de Potosí hacia las principales ciudades.

“Los impactos serán muy severos”, sostuvo Cruz en el programa Hagamos Democracia de Erbol, aunque se trata de una proyección que dependerá de la evolución del fenómeno.

La preocupación no se queda en el clima. Cruz advirtió que una eventual afectación a la producción agrícola podría sumarse a la situación económica del país y generar una crisis alimentaria. Por eso recomendó que productores y autoridades adopten medidas preventivas, como administrar mejor el agua de riego y evaluar zonas de cultivo con menor exposición a inundaciones o lluvias intensas.

Desde el Instituto de Investigaciones Agropecuarias y Recursos Naturales de la UMSA, según Cruz, ya se emitió una alerta temprana para llamar la atención de las autoridades sobre la necesidad de preparar medidas de mitigación.

El investigador también señaló que las condiciones de humedad que todavía persisten en algunas regiones, producto de las nevadas, podrían ser aprovechadas para tomar medidas antes de que lleguen los meses señalados como los de mayor impacto.

RC/REV

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